El electrodoméstico que consume mucha energía
- La diferencia no está en cuánto tiempo queda enchufado, sino en la potencia con la que trabaja.
- Ahí aparece una de las claves para entender por qué impacta tanto en la factura de luz.
El electrodoméstico que más llama la atención cuando se comparan consumos no siempre es el que está prendido todo el día. A veces, el mayor salto aparece en aparatos que funcionan durante menos tiempo, pero con una potencia muy alta cada vez que se usan.
En una cocina, conviven varios equipos como: heladera, microondas, pava eléctrica, lavarropas o aire acondicionado. Sin embargo, cuando se mira el consumo instantáneo y no solo el tiempo de uso, hay un aparato que se despega con claridad del resto.
Hablar de watts o kilovatios hora puede sonar técnico. En cambio, decir que un solo aparato puede llegar a equivaler a 65 heladeras funcionando al mismo tiempo instala rápido la escala del problema y explica por qué conviene usarlo con algo más de cuidado.
Cuál es el electrodoméstico que más gasta
El aparato al que apuntan estas comparaciones es el horno eléctrico. Su potencia puede llegar a 4.500 watts, una cifra muy por encima de la de una heladera eficiente moderna, que ronda los 70 watts. En comparación equivale a unas 65 heladeras trabajando al mismo tiempo.
Ese número no quiere decir que el horno consuma durante todo el día como si 65 heladeras estuvieran conectadas sin parar. Lo que muestra es que cuando está encendido, su demanda instantánea puede ser enorme en comparación con otros equipos del hogar.
El electrodoméstico que todos tenemos en casa consume tanta energía como 65 heladeras encendidas al mismo tiempo.
La diferencia se vuelve todavía más clara cuando se lo compara con la lógica de uso de otros aparatos. La heladera trabaja las 24 horas, pero con una exigencia moderada.
En ese sentido, el horno eléctrico puede pasar largos ratos apagado y aun así disparar el consumo apenas entra en funcionamiento.
Por eso la comparación con las heladeras funciona tan bien. No busca decir que el horno sea “peor” o inútil. Busca mostrar que su consumo no se parece al de otros aparatos cotidianos y que, si se usa sin mirar tiempos ni temperatura, puede tener mucho peso en la factura de la luz al final del mes.
Qué hacer para que el consumo no se dispare
La primera medida útil es usar el horno eléctrico solo cuando realmente hace falta. Si una comida puede resolverse en sartén, olla, microondas o freidora de aire, muchas veces el gasto total baja.
También ayuda aprovechar mejor cada encendido. Cocinar varias cosas juntas, no abrir la puerta a cada rato y apagar unos minutos antes para usar el calor residual son prácticas sencillas que pueden recortar el consumo sin cambiar demasiado la rutina.
Qué hacer para que el consumo no se dispare tanto.
Otro punto importante está en la etiqueta de eficiencia energética. En electrodomésticos de alto consumo, la categoría del equipo puede hacer una diferencia real en el gasto a lo largo del tiempo.
El horno eléctrico no está prendido todo el día, pero cuando trabaja, lo hace con una potencia muy alta. Por eso conviene mirarlo con más atención que a otros equipos de la cocina.

