GNL flotante y shale neuquino
En medio del fuerte crecimiento del comercio mundial de gas natural licuado (GNL), Vaca Muerta vuelve a posicionarse como una de las grandes oportunidades energéticas de la Argentina. Un informe reciente del Baker Institute analiza el escenario global del gas y plantea que el desarrollo de proyectos de GNL flotante podría ser la clave para que el país logre exportar el shale neuquino a mercados lejanos como Europa y Asia.
El estudio, incluido en el informe Energy Insights 2025, destaca que Vaca Muerta reúne condiciones geológicas y niveles de productividad poco frecuentes fuera de Estados Unidos. Sin embargo, advierte que el principal obstáculo no está en el subsuelo, sino en la superficie: infraestructura, reglas de juego estables y previsibilidad macroeconómica siguen siendo los factores determinantes para atraer inversiones de largo plazo.
El trabajo fue coordinado por Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Baker Institute, y describe un mercado de GNL en plena expansión. En las últimas dos décadas, el comercio internacional de gas licuado creció de forma sostenida y se consolidó como una pieza central del abastecimiento energético global. A pesar de ello, América Latina perdió peso relativo en ese proceso, aun contando con importantes reservas gasíferas.
Según el informe, la región concentra alrededor de 285 billones de pies cúbicos de reservas de gas natural, lo que equivale al 4,3% del total mundial, muy por debajo de su participación en las reservas globales de petróleo. Venezuela concentra cerca del 60% de esas reservas, mayormente en gas asociado, mientras que una parte significativa del gas producido en la región se reinyecta, se quema o se ventea. En ese contexto, solo Trinidad y Tobago y Perú se consolidaron como exportadores de GNL, mientras que la mayoría de los países continúa dependiendo de importaciones.
La ventaja del GNL flotante
Frente a ese escenario, el informe identifica al desarrollo del GNL flotante (FLNG) como la principal ventana de oportunidad para la Argentina. Este tipo de proyectos permite licuar el gas en unidades instaladas en el mar, reduciendo los plazos de construcción y flexibilizando la inversión inicial en comparación con las plantas de licuefacción en tierra firme.
Esa característica resulta especialmente relevante para un país con antecedentes de inestabilidad macroeconómica y regulatoria. El FLNG, señala el estudio, permite escalar proyectos de manera gradual y mitigar riesgos financieros, un aspecto clave para destrabar decisiones de inversión en el sector energético.
El análisis subraya que el gas de Vaca Muerta presenta niveles de productividad comparables a las principales cuencas shale del mundo y bajos riesgos geológicos. Por ese motivo, la discusión se traslada al plano de la infraestructura, la logística y la estabilidad de las condiciones de inversión.
Señales recientes y cautela inversora
El Baker Institute reconoce que en el último año se registraron avances en materia macroeconómica y regulatoria, como la normalización de variables clave, la reducción de subsidios energéticos y la puesta en marcha del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). También se valora la eliminación de controles cambiarios y a las exportaciones, junto con el fortalecimiento de los contratos de largo plazo.
No obstante, el informe aclara que todavía es prematuro evaluar si estas mejoras lograrán sostenerse en el tiempo. Para el estudio, la posibilidad de que Vaca Muerta se transforme en una plataforma exportadora de GNL dependerá menos de la calidad del recurso y más de la capacidad del país para ofrecer previsibilidad, reglas claras y estabilidad a los grandes proyectos que demanda el mercado global del gas.

