El crecimiento de los vehículos eléctricos multiplicará la demanda de energía
Un informe de Acara proyecta un aumento exponencial de la flota de unidades enchufables en el país durante los próximos cinco años. Aunque el consumo de electricidad para movilidad se elevará a 322 GWh anuales, la inercia del parque mantendrá el predominio de los motores térmicos. La infraestructura pública de recarga, la principal restricción técnica.

La demanda de energía eléctrica para vehículos enchufables en la Argentina crecerá más de 1.000% en los próximos cinco años y alcanzará los 322,2 GWh anuales en 2031. La proyección surge de un reporte técnico de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA) sobre el consumo energético del sector automotriz, que anticipa la multiplicación del parque de unidades híbridas y 100% eléctricas en el país.
El volumen representará una pequeña fracción del consumo nacional, pero exigirá adecuar la infraestructura de distribución urbana y las redes de recarga pública en las rutas del país. En ese contexto, los autos puramente eléctricos alcanzarán a inicios de la próxima década menos del 5% del total de nuevas unidades.
Según una estimación prospectiva sobre el consumo energético del sector automotriz elaborada por la plataforma SIOMAA, la demanda de energía eléctrica vinculada al transporte de pasajeros y comerciales pasará de los 28,5 GWh anuales proyectados para el cierre de 2026 a aproximadamente 322,2 GWh hacia diciembre de 2031.

Esto equivale a multiplicar por 11,3 los requerimientos energéticos del segmento en la Argentina, y grafica la demanda que la expansión de la flota tendrá sobre el abastecimiento directo de la red. Este incremento en el requerimiento eléctrico se fundamenta en la proyección de la flota de vehículos plug-in (PHEV y BEV) en el mercado local.
De acuerdo con el reporte, el parque nacional de unidades enchufables registrará una multiplicación por 11,7 en los próximos cinco años, al pasar de unas 25.440 unidades estimadas para fines de 2026 a casi 298.000 vehículos en circulación hacia diciembre de 2031. El segmento se consolidará así como el de mayor dinamismo relativo en el mercado automotor argentino.
Inercia del parque y prevalencia de motores térmicos
A pesar del crecimiento en términos absolutos, el consumo proyectado representará apenas un 0,2% de la demanda eléctrica nacional. Desde el punto de vista del sistema interconectado, el desafío en la Argentina no residirá en la capacidad de generación bruta, sino en la gestión de potencia a nivel de la infraestructura de media y baja tensión, donde los picos de carga simultánea y la concentración pueden generar cuellos de botella.
En el mercado de las unidades 0km en el país, la participación de vehículos con algún grado de electrificación —incluyendo híbridos convencionales (HEV), mild-hybrid (MHEV), híbridos enchufables (PHEV) y 100% eléctricos (BEV)— muestra una trayectoria ascendente. Mientras en 2026 los electrificados representan cerca del 16,2% de los patentamientos totales en la Argentina, las estimaciones ubican esa participación en torno al 30% del volumen comercializado anual hacia 2031.
No obstante, el análisis técnico distingue la velocidad de penetración en las ventas de la tasa de sustitución del stock circulante. Con un parque total argentino estimado en 14,7 millones de unidades activas que crecerá a 17,2 millones en 2031, la tasa de renovación anual se sitúa en torno al 5%. Adicionalmente, el nivel de bajas registradas y por obsolescencia alcanza aproximadamente las 90.000 unidades anuales en el país, lo que desacelera la reconversión de la matriz energética del transporte.

En función de esta inercia del stock, los vehículos con motores de combustión interna continuarán siendo la tecnología dominante al cierre del período de análisis. Para fines de 2031, las unidades impulsadas exclusivamente por combustibles fósiles (nafta, diésel y GNC) representarán el 95,3% del parque automotor total, mientras que las motorizaciones electrificadas en su conjunto abarcarán el 4,7% restante.
El incremento del parque total derivará en una demanda de combustibles líquidos en expansión en el mercado local, con una suba estimada del 14,5% hacia 2031. Sin embargo, la mayor eficiencia energética de las unidades electrificadas y la mayor adopción de propulsión eléctrica permitirán un desplazamiento de consumo estimado en unos 410 millones de litros de combustible líquido que no llegarán a quemarse.
Brecha de infraestructura y cuellos de botella en redes de carga
El comportamiento del parque refleja una asimetría geográfica sustancial. La Ciudad de Buenos Aires lidera la adopción de tecnología enchufable con más de 7.400 unidades activas, equivalentes al 38,5% del total del país. Al sumar los municipios del Gran Buenos Aires, la región metropolitana agrupa cerca del 70% de la infraestructura pública y semipública de recarga actualmente desplegada en la Argentina.
La disponibilidad de puntos de recarga pública constituye una de las principales restricciones estructurales para la expansión de la tecnología en el país. La Argentina presenta una relación de 61 vehículos enchufables por cada punto de carga de acceso público, frente a una media internacional de aproximadamente 11 a 1 según indicadores de la Agencia Internacional de Energía (IEA). El relevamiento contabiliza solo unos 318 cargadores operativos en todo el territorio nacional.
De cara a las necesidades operativas de la flota proyectada a 2031, la brecha de infraestructura en la Argentina es de magnitud. Aplicando el parámetro de un conector cada diez vehículos, el país requerirá unos 29.800 puntos de carga públicos hacia finales de la década. Bajo el criterio del estándar europeo AFIR —enfocado en la potencia instalada disponible por vehículo y de menor ponderación para los PHEV—, los requerimientos se ubican en torno a los 15.000 conectores, frente a una red nacional actual que cubre apenas el 1% de esa meta.
La localización de la oferta de recarga resulta prioritaria para garantizar la conectividad entre nodos urbanos dentro de la Argentina. En la provincia de Buenos Aires, los puntos de recarga se concentran en los trazados hacia la Costa Atlántica a través de la Autopista Buenos Aires–La Plata y las Rutas Provinciales 2 y 11, además de la salida hacia el norte por la Ruta Nacional 9. La tasa de despliegue de cargadores rápidos (DC) en estos corredores logísticos y la resolución de la capacidad de red domiciliaria serán determinantes para viabilizar la escala del mercado.

